No es ninguna novedad que estamos viviendo una rigurosa transformación digital aplicada a diversos aspectos de nuestras vidas. La educación no escapa a ello y tras haber vivido algunas propias experiencias, pasaré a contar mis impresiones.

La oferta de Universidades de Argentina para cursar carreras de grado de principio a fin de manera totalmente remota está creciendo y mucho. Creo que por fin hemos superado el eterno debate acerca de la necesidad de que todas las personas que deban tratar un mismo tema tengan que estar presentes físicamente en el mismo lugar. Las grandes ciudades, Buenos Aires no es la excepción, muestran un colapso en las zonas céntricas que dificultan los traslados y los convierte en padecimientos. No se trata sólo de cómo viajamos sino también es el tiempo que ello implica. Cualquier mortal lo consideraría tiempo perdido y son unos pocos los que allí sacan provecho. No es fácil leer parado en un colectivo repleto o intentar mantener la concentración en el subte con la mezcla explosiva de vendedores, música de auriculares que parecen fabricados en sentido opuesto y esa hermosa voz que indica cada estación.

Pienso que la problemática de movilidad es muy clara e ir a cursar diariamente a una Universidad es un eslabón más de esta cadena. Horarios que cumplir, permisos para salir antes del trabajo, días por estudio y así puedo seguir ejemplificando. Una solución que, a simple vista suena muy viable, es cursar a distancia y como toda solución depende directamente de su implementación.

Comencé entonces la etapa de averiguaciones con mi fiel aliado Google. El fanatismo por mi profesión fue más fuerte y arranqué con los enlaces patrocinados. Parece mentira que en el año 2018 las Universidades te sigan obligando a completar formularios con datos personales para mostrar sus aranceles vigentes. Quizás desconozcan que existen sitios como 10 Minute Mail o Guerrilla Mail como alternativa a quienes pensamos 2 veces dónde y a quién le estamos dejando nuestra información personal. Aquí encuentro el primer obstáculo: puedo cursar online pero no publican en sus webs los aranceles? Puedo atribuir este razonamiento al intento de generar base de datos, remarketing, etc. pero, aún así, me resulta arcaico.

Tras el análisis de las opciones obtuve dos finalistas que se adaptaban a mis necesidades: UCES y Universidad de Palermo. La UCES tiene un pequeño gran detalle: hay un acceso de prueba para poder ver el “Campus Virtual” y hacerse una idea de cómo es la herramienta que ellos desarrollaron y actualmente usan para esta modalidad de cursada online. Los parciales son remotos pero los finales son presenciales ya que “tienen que validar tu identidad”. Reconocimiento facial o el uso de huellas dactilares se ve que no estuvieron contemplados para solventar este inconveniente. La UP utiliza Blackboard pero no te dan un acceso al menos que seas alumno. Casi como decirte “tengo este jean en venta pero no te lo podés probar hasta que lo compres”. Las automotrices se vieron forzadas a ofrecer test drives de los vehículos porque la gente ya no se conformaba con sentarse en el auto en la concesionaria sino que quería probarlo, sentir el andar, escuchar el motor. Con esto va a suceder exactamente lo mismo. Necesitamos tener conocimiento del servicio que queremos adquirir. Ni hablar de la posibilidad de puntuar profesores o cursos. Cualquiera que haya estudiado aunque sea en el colegio primario sabe que las materias cambian radicalmente según quién las dicta. Para aquellos distraídos que se preguntan sobre los profesores en la modalidad online, sí existen y debieran estar presentes en video conferencias o respondiendo consultas vía foros, chat, WhatsApp o lo que se les ocurra.

Mirando el contexto estamos situados en un punto de partida sobre el cual queda mucho trabajo por hacer para alcanzar altos niveles de rendimiento. Desde guías de ayuda a los alumnos para ayudarlos a organizar los tiempos de estudio como capacitaciones a los profesores sobre estas nuevas tecnologías. Hoy me cuesta creer que un profesor que demora 72hs en responder un mail de 2 líneas sea capaz de llevar una clase virtual. Ojalá que el tiempo me demuestre lo contrario ya que pienso incursionar en la materia en breve.

Por el momento, cabe destacar las grandes oportunidades que estas instituciones educativas ofrecen, abriendo un abanico infinito de posibilidades de negocios relacionados. Según mi parecer vamos por el buen camino y, aunque quede mucho por hacer, es un gran primer paso.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Post comment